Siento en mi corazón de compartirles que no hay necesidad de tener miedo a la palabra “cáncer”. Hay muchos que dirían: es cierto. Para otros su mundo se desmora ante el sonido de esta palabra. Esta enfermedad mortal ha destruido muchas vidas. Entonces se preguntaría: ¿Por qué no tener miedo? Se aprende a no tener miedo, a través de la renovación de nuestra mente, con la Palabra escrita de Dios.
Me diagnosticaron cáncer en cuatro ocasiones. Yo tenía dos opciónes: dejarme llevar por el miedo, o creer en vivir y no morir, y contar las obras del Señor. Cuanto más alimento mi fé con la Palabra de Dios, entiendo sobre mi verdadera identidad en Él. A través de la Palabra de Dios, he aprendido que como Su hija, tengo el derecho de hablar Sus bendiciones sobre mi salud, y declarar vida sobre mi cuerpo y no muerte. Me visto de toda la armadura de Dios, para poder estar firme contra las asechanzas del diablo. Y habiendo acabado todo, estar firme sin darle lugar al temor.
Yo no quería hacerme quimioterapia debido al miedo. Mis médicos son testigos de lo bien que mi cuerpo ha soportado los tratamientos. A medida que he estado en tratamiento, me he visto dentro en el ring de boxeo de la vida, dandole golpes a todas las mentiras malvadas del enemigo. La buena noticia es que la batalla yá fué ganada en la Cruz del Calvario. Y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fé. Oro para que tu fe sea elevada y tu comprensión iluminada através del Espiritu Santo. Y que seas motivado a darte una oportunidad de creer y ver lo imposible hacerse posible en tu vida. Dios te ama y quiere que disfrutes de la vida al máximo. Jesús pagó el precio por ti en la cruz, y con Su Sangre preciosa venció cáncer ... No, mi querido lector, no estoy escribiendo acerca de religión, sino de un gran Poder sobre la tierra y el universo! Este Poder se encuentra a través de la muerte y resurrección de Jesús. Hay un beneficio total que te pertenece, aún cuando ya no hay esperanza.
Date la oportunidad de creer, y aprender más acerca de tu identidad en Cristo Jesús. Abre tu corazón y deja toda duda atras. A través de la Palabra de Dios me he convertido en una guerrera, y con Su fuerza, paz y alegría, le doi pateadas a el cáncer y las enfermedades y las mando de vuelta al infierno donde pertenecen! Por Sus llagas fui sanada. Es mi derecho estar sana, y también el tuyo. Creelo, recibelo y camina en sanida!